En este blog quiero ser cien por ciento honesta, voy a contar todos mis pensamientos por más absurdos que yo misma piense que son, y busco descargarme un poco escribiendo esto.
Un día, hace unos dos años, me desperté con la respiración agitada, el corazón latiéndome a mil y sintiendo el cuerpo raro. Era de madrugada, como las 3 a.m. y lo primero que pensé fue que se había roto el calefactor y que me iba a morir intoxicada con gas. En los últimos años siempre tuve pensamientos muy oscuros, y por estúpido que parezca, pensé "bueno, si me tengo que morir asfixiada por el gas del calefactor no me voy a quejar". Aunque me había resignado a algo que ni siquiera existía, no me podía dormir. Me levanté y me acerqué al calefactor, para ver si tenía razón. No había nada raro; no había olor gas, no parecía roto. Entonces empecé a pensar que por ahí no era algo exterior lo que me estaba provocando esto, si no algo interior. Me empezó a latir más rápido el corazón, y tenía una sensación rara en el cuerpo, como si no fuera yo, como si fuera todo un sueño. Esto después me enteré que es a lo que le llaman "despersonalización y desrealización". Aunque nunca estuve muy segura de que eso fuera lo que me pasara, empecé a buscar en más blogs, páginas menos "oficiales" y ahí me di cuenta de que a otras personas les pasaban cosas exactamente iguales, o muy parecidas a mis experiencias.
Bueno, siguiendo con lo anterior, empecé a pensar que estaba loca. Se puede decir que a día de hoy, sigue siendo mi mayor miedo. Mi familia tiene algunos antecedentes de demencia y psicosis, pero eso lo voy a dejar para otro momento.
Me levanté corriendo de la cama, bajé las escaleras y fui a la habitación de mi mamá. Había dudado mucho si despertarla o no a las 3 de la mañana, yo sabía que tenía que trabajar ese mismo día y le iba a arruinar la noche de sueño. Me sentía tan angustiada con esta sensación que no me importó y la desperté. Yo estaba temblando del miedo, me sentía muy perdida en mi propio cuerpo. Esa noche dormí con mi mamá después de tantos años.
Cuando me desperté a la mañana, al contrario de mis esperanzas, la sensación no se había ido. La taquicardia y la respiración agitada sí, pero esa sensación de estar fuera del cuerpo, de sentir que no era yo, de sentir el cuerpo rarísimo y como si no fuera yo la que lo controlaba, seguía igual que antes.
Mi mamá me dijo que me iba a llevar al doctor cuando volviera de trabajar, y se fue. Ahí descubrí otra sensación más, el miedo terrible a estar sola. Cuando se fue mi mamá, aumentó mi inseguridad. Para hacerlo más fácil, voy a escribir todos los síntomas que sentí acá: inseguridad, sentir que no era yo, me sentía que iba a salir todo mal, sea lo que sea que estuviera haciendo, perdí la energía, sentía un peso en el pecho muy grande, no me podía concentrar en nada (leer era casi imposible), sentía que me iba a volver loca, perdí todas las ganas de hacer cualquier cosa, sentía que estaba actuando raro (por ejemplo si me ponía a caminar sentía que lo estaba haciendo de forma rara y que todos se iban a dar cuenta), y ahí fue cuando empecé tener pensamientos suicidas. Creo que no me olvido nada más, esas son las cosas que sentí aparte del ataque de pánico (taquicardia, respiración rápida, etc), que supuestamente son "despersonalización y desrealización".
Bueno, avanzando en el tiempo, me hicieron innumerable cantidad de estudios, del corazón, de los pulmones, del cerebro, de la sangre, todo. Y ninguna respuesta, todos los resultados daban bien, y yo me estaba desesperando cada vez más.
Un día, mi mamá me dijo que me iba a llevar a un psiquiatra. Yo al principio me opuse con toda mi alma, tenía el prejuicio que tienen muchas personas que si vas a un psiquiatra ya estás loco, que te van a encerrar en un loquero y que vas a terminar como un zombie.
Pero con el tiempo fue cambiando mi forma de ver las cosas, y como veía que mi situación no mejoraba, le dije a mi mamá que estaba bien, que me llevara. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa que me sacara esa sensación.
Fui al psiquiatra, que me diagnosticó por ataques de pánico, me recetó unas gotas que tomé una sola vez, y odié tanto la sensación que no las volví a tomar, y me dijo que vaya a unas charlas que hacía sobre las fobias y los ataques de pánico.
Ah, me olvidé de decir, estos "episodios de ansiedad" como yo les digo, me duraban aproximadamente unos 5 días y me pasaban cada 3/4 meses. Los ataques de pánico, creo que sólo tuve unos 5 o 6 en toda mi vida.
Bueno, con el tiempo fue mejorando, pero me seguía pasando esto. Siempre duraba más o menos 5 días, y aunque sabía que se me iba a ir solo, se hacía interminable. Yo durante estos períodos me quedaba acostada todo el día sin hacer nada literalmente, solo miraba la televisión, aunque no me importaba en lo más mínimo lo que estaban dando. Tampoco me podía concentrar y esto afectó negativamente mis notas en la escuela, porque casi no iba a la escuela cuando me pasaba esto y las tareas que hacía en mi casa siempre estaban muy incompletas, pero mis papás siempre pusieron mi salud primero y no me reclamaron nada por esto.
Afortunadamente después de llevar un justificado del psiquiatra a la escuela entendieron el asunto y me dieron faltas para quedarme en mi casa (había faltado muchísimo y estaba por quedarme libre, o sea, tenía que repetir de año porque había pasado el límite de faltas, cosa que no pasó, por suerte).
Este año, hace unos 9 meses, me volvió a pasar este episodio que no me pasaba hace mucho tiempo, y fue mucho más intenso que todas las anteriores veces. No tenía energía ni para hablar, ni para reírme, ni para salir de la cama.
Entonces empecé a pensar... ¿qué pasaría si me mato? podría dejar de sentir todas estas cosas horribles... y de a poco la idea se fue haciendo más y más grande, hasta que fue lo único en lo que podía pensar.
Al otro día, ya lo había decidido. Mi mamá se fue a trabajar, y yo con mucho esfuerzo me levanté de la cama. Escribí una carta para mi mamá, diciendo que la quería muchísimo, más que a nadie, y que no era su culpa que yo hiciera esto.
Agarré las gotas que me había recetado el psiquiatra y me tomé todo el tarro. Abrí la ducha y esperé a que llenara la bañera, cosa que se me hizo larguísimo. Cuando estaba bastante llena me metí, y con el cutter que había agarrado me empecé a cortar los brazos y las piernas lo más profundo que podía. Algo que nunca me voy a olvidar es el ruido de la piel abriéndose. No recuerdo mucho el dolor, pero me acuerdo que no me animaba a cortar más profundo, simplemente no podía. Estaba frustrada. Pensaba que ya no podía volver atrás, ya me iban a quedar las marcas, así que era mejor terminarlo de una vez, pero no pude. Fallé hasta para matarme. A día de hoy todavía tengo las cicatrices, por supuesto que no pensaba que iba a vivir para tenerlas.
Después de esto no me acuerdo nada. Las gotas de clonazepam me hicieron olvidarme de todo, pero sin acordarme y de la nada, ya estaba viviendo como antes. Ya se me había ido el episodio de ansiedad, y yo me empecé a sentir mal en la casa. Sentía que me iba a agarrar un ataque de pánico, o un episodio de ansiedad, lo único que sabía era que no me sentía bien estando ahí. Entonces me fui a vivir con mi papá y mi hermano, cosa que duró 7 meses hasta que me volví a empezar a sentir bien en la casa de mi mamá y volví con ella. Ahora, después de tanto tiempo, estoy escribiendo esto otra vez con un episodio de ansiedad, que sé que se va a ir solo, pero como siempre, se hace interminable. Lo único que espero es que cuando se vaya, no vuelva más.
Seguramente me salté muchos detalles, pero traté de contar lo más importante.
Un día, hace unos dos años, me desperté con la respiración agitada, el corazón latiéndome a mil y sintiendo el cuerpo raro. Era de madrugada, como las 3 a.m. y lo primero que pensé fue que se había roto el calefactor y que me iba a morir intoxicada con gas. En los últimos años siempre tuve pensamientos muy oscuros, y por estúpido que parezca, pensé "bueno, si me tengo que morir asfixiada por el gas del calefactor no me voy a quejar". Aunque me había resignado a algo que ni siquiera existía, no me podía dormir. Me levanté y me acerqué al calefactor, para ver si tenía razón. No había nada raro; no había olor gas, no parecía roto. Entonces empecé a pensar que por ahí no era algo exterior lo que me estaba provocando esto, si no algo interior. Me empezó a latir más rápido el corazón, y tenía una sensación rara en el cuerpo, como si no fuera yo, como si fuera todo un sueño. Esto después me enteré que es a lo que le llaman "despersonalización y desrealización". Aunque nunca estuve muy segura de que eso fuera lo que me pasara, empecé a buscar en más blogs, páginas menos "oficiales" y ahí me di cuenta de que a otras personas les pasaban cosas exactamente iguales, o muy parecidas a mis experiencias.
Bueno, siguiendo con lo anterior, empecé a pensar que estaba loca. Se puede decir que a día de hoy, sigue siendo mi mayor miedo. Mi familia tiene algunos antecedentes de demencia y psicosis, pero eso lo voy a dejar para otro momento.
Me levanté corriendo de la cama, bajé las escaleras y fui a la habitación de mi mamá. Había dudado mucho si despertarla o no a las 3 de la mañana, yo sabía que tenía que trabajar ese mismo día y le iba a arruinar la noche de sueño. Me sentía tan angustiada con esta sensación que no me importó y la desperté. Yo estaba temblando del miedo, me sentía muy perdida en mi propio cuerpo. Esa noche dormí con mi mamá después de tantos años.
Cuando me desperté a la mañana, al contrario de mis esperanzas, la sensación no se había ido. La taquicardia y la respiración agitada sí, pero esa sensación de estar fuera del cuerpo, de sentir que no era yo, de sentir el cuerpo rarísimo y como si no fuera yo la que lo controlaba, seguía igual que antes.
Mi mamá me dijo que me iba a llevar al doctor cuando volviera de trabajar, y se fue. Ahí descubrí otra sensación más, el miedo terrible a estar sola. Cuando se fue mi mamá, aumentó mi inseguridad. Para hacerlo más fácil, voy a escribir todos los síntomas que sentí acá: inseguridad, sentir que no era yo, me sentía que iba a salir todo mal, sea lo que sea que estuviera haciendo, perdí la energía, sentía un peso en el pecho muy grande, no me podía concentrar en nada (leer era casi imposible), sentía que me iba a volver loca, perdí todas las ganas de hacer cualquier cosa, sentía que estaba actuando raro (por ejemplo si me ponía a caminar sentía que lo estaba haciendo de forma rara y que todos se iban a dar cuenta), y ahí fue cuando empecé tener pensamientos suicidas. Creo que no me olvido nada más, esas son las cosas que sentí aparte del ataque de pánico (taquicardia, respiración rápida, etc), que supuestamente son "despersonalización y desrealización".
Bueno, avanzando en el tiempo, me hicieron innumerable cantidad de estudios, del corazón, de los pulmones, del cerebro, de la sangre, todo. Y ninguna respuesta, todos los resultados daban bien, y yo me estaba desesperando cada vez más.
Un día, mi mamá me dijo que me iba a llevar a un psiquiatra. Yo al principio me opuse con toda mi alma, tenía el prejuicio que tienen muchas personas que si vas a un psiquiatra ya estás loco, que te van a encerrar en un loquero y que vas a terminar como un zombie.
Pero con el tiempo fue cambiando mi forma de ver las cosas, y como veía que mi situación no mejoraba, le dije a mi mamá que estaba bien, que me llevara. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa que me sacara esa sensación.
Fui al psiquiatra, que me diagnosticó por ataques de pánico, me recetó unas gotas que tomé una sola vez, y odié tanto la sensación que no las volví a tomar, y me dijo que vaya a unas charlas que hacía sobre las fobias y los ataques de pánico.
Ah, me olvidé de decir, estos "episodios de ansiedad" como yo les digo, me duraban aproximadamente unos 5 días y me pasaban cada 3/4 meses. Los ataques de pánico, creo que sólo tuve unos 5 o 6 en toda mi vida.
Bueno, con el tiempo fue mejorando, pero me seguía pasando esto. Siempre duraba más o menos 5 días, y aunque sabía que se me iba a ir solo, se hacía interminable. Yo durante estos períodos me quedaba acostada todo el día sin hacer nada literalmente, solo miraba la televisión, aunque no me importaba en lo más mínimo lo que estaban dando. Tampoco me podía concentrar y esto afectó negativamente mis notas en la escuela, porque casi no iba a la escuela cuando me pasaba esto y las tareas que hacía en mi casa siempre estaban muy incompletas, pero mis papás siempre pusieron mi salud primero y no me reclamaron nada por esto.
Afortunadamente después de llevar un justificado del psiquiatra a la escuela entendieron el asunto y me dieron faltas para quedarme en mi casa (había faltado muchísimo y estaba por quedarme libre, o sea, tenía que repetir de año porque había pasado el límite de faltas, cosa que no pasó, por suerte).
Este año, hace unos 9 meses, me volvió a pasar este episodio que no me pasaba hace mucho tiempo, y fue mucho más intenso que todas las anteriores veces. No tenía energía ni para hablar, ni para reírme, ni para salir de la cama.
Entonces empecé a pensar... ¿qué pasaría si me mato? podría dejar de sentir todas estas cosas horribles... y de a poco la idea se fue haciendo más y más grande, hasta que fue lo único en lo que podía pensar.
Al otro día, ya lo había decidido. Mi mamá se fue a trabajar, y yo con mucho esfuerzo me levanté de la cama. Escribí una carta para mi mamá, diciendo que la quería muchísimo, más que a nadie, y que no era su culpa que yo hiciera esto.
Agarré las gotas que me había recetado el psiquiatra y me tomé todo el tarro. Abrí la ducha y esperé a que llenara la bañera, cosa que se me hizo larguísimo. Cuando estaba bastante llena me metí, y con el cutter que había agarrado me empecé a cortar los brazos y las piernas lo más profundo que podía. Algo que nunca me voy a olvidar es el ruido de la piel abriéndose. No recuerdo mucho el dolor, pero me acuerdo que no me animaba a cortar más profundo, simplemente no podía. Estaba frustrada. Pensaba que ya no podía volver atrás, ya me iban a quedar las marcas, así que era mejor terminarlo de una vez, pero no pude. Fallé hasta para matarme. A día de hoy todavía tengo las cicatrices, por supuesto que no pensaba que iba a vivir para tenerlas.
Después de esto no me acuerdo nada. Las gotas de clonazepam me hicieron olvidarme de todo, pero sin acordarme y de la nada, ya estaba viviendo como antes. Ya se me había ido el episodio de ansiedad, y yo me empecé a sentir mal en la casa. Sentía que me iba a agarrar un ataque de pánico, o un episodio de ansiedad, lo único que sabía era que no me sentía bien estando ahí. Entonces me fui a vivir con mi papá y mi hermano, cosa que duró 7 meses hasta que me volví a empezar a sentir bien en la casa de mi mamá y volví con ella. Ahora, después de tanto tiempo, estoy escribiendo esto otra vez con un episodio de ansiedad, que sé que se va a ir solo, pero como siempre, se hace interminable. Lo único que espero es que cuando se vaya, no vuelva más.
Seguramente me salté muchos detalles, pero traté de contar lo más importante.
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